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¿Cuál es la diferencia entre un obstáculo y una oportunidad? La diferencia es la actitud que tomamos. Cada dificultad tiene una oportunidad y cada oportunidad trae su dificultad. Enséñeme a alguien que ha hecho algo que vale la pena y me estará mostrando a alguien que ha vencido la adversidad. Cada senda tiene un charco de agua, pero esa es la manera que Dios usa para decirnos donde debemos o no, pisar.
Para llegar a la Tierra Prometida, tendrá que pasar por el desierto. Todos nos enfrentamos a obstáculos y problemas. Una de las decisiones más importantes que tomamos es el cómo nos enfrentamos a estos. Una persona con veinte retos tiene el doble de vivencias que una que tiene diez. Si usted no tiene retos y/o problemas, debiera arrodillarse y preguntarle a Dios: "Señor; ¿Ya no confias en mí?"
No le dé tanta importancia a sus problemas. Invierta sus pensamientos. Dele la importancia al Dios que le creó. Sus problemas sólo son escalones hacia el éxito, oportunidades de crecimiento. Dele gracias a Dios por sus problemas, porque si fueran menos difíciles, alguien con menos habilidades que usted tendría su trabajo.
Usted nunca llegará a ser la persona que puede ser si la presión, la disciplina y la tensión se eliminan de su vida. Uno siempre puede medir a una persona por la cantidad de oposición que se requiere para desalentarla. Cuando las aguas comiencen a subir, suba con ellas. La verdad es que si descubre un camino sin obstáculos, lo más probable es que lo lleve a un lugar sin importancia. La adversidad suya es siempre la oportunidad de Dios. Todos nos enfrentamos en algún momento a un problema. La manera en que veamos el problema determinará como lo enfrentamos. La victoria sobre cualquier situación o la derrota por la misma dependerá, no del problema en si que se nos viene encima, sino de nuestra estructura de pensamiento que usamos para manejarlo. Para enfrentar cualquier situación correctamente debemos mirar la situación tambien correctamente. No se puede resolver con efectividad lo que no se entiende.
Me gusta enseñar que un problema es y se trata de la siguiente forma: Un problema consiste de dos etapas (trae dos patas). La primera se llama SITUACIÓN. La segunda se llama SOLUCIÓN. Si uno internaliza esto, cuando un problema nos llegue, antes de que nos agobie, nos debe gobernar este principio, y pensar que como el problema no es cojo, cuando viene una SITUACIÓN, detrás viene la otra pata, SOLUCIÓN.
La mitad de un problema consiste en reconocerlo, en enterarnos. La segunda mitad consiste en como reaccionamos al mismo. Por eso es tan importante saber este principio sobre el problema. Esto inmediatamente nos debe traer junto al problema, una dosis de esperanza y de fe. Los problemas son gloriosas semillas para traer cambios. Te entrelazan con otras personas. Aumentan tu circulo de influencia. Te dan oportunidad de revelar tu lado único. Un problema puede unir gente buena en tiempos malos, etc. Miremos el lado bueno de cualquier problema. Veamoslo como Dios tocando una puerta, porque está tratando de intervenir en nuestra agenda. Un problema es una oportunidad para encontrarnos con Dios. No nos quejemos de tal oportunidad. Les bendigo a todos(as).
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